Qué, cómo y cuándo hablar de sexualidad con los hijos
- 7 mayo, 2021
- Publicado por: Crece Vida en Movimiento
- Categoría: Sin categoría
“Hablar de sexualidad es hablar de la esencia misma del ser humano”
Mauricio Merleau Ponty
La sexualidad es parte de la vida de una persona pues la acompaña desde su nacimiento, es tan singular en la vida de un individuo como lo son sus propios rasgos personales, por lo tanto es parte de su formación integral.
La sola idea de hablar de sexualidad con niños y adolescentes nos inquieta. Sus conductas y preguntas al respecto nos sorprenden, algunas veces nos incomodan y otras tantas nos confrontan con nuestra propia sexualidad.
Abordar el tema por lo tanto, implica en primer lugar, una franca y sincera reflexión sobre nuestras propias actitudes y creencias pues la sexualidad se aprende a través de lo que vemos, oímos y vivimos cotidianamente, aprendemos lo que se dice (información), pero también aprendemos de los silencios, reacciones y miradas (formación).
Así, al pensar lo que entendemos por sexualidad, qué hemos aprendido de ella, cómo percibimos sus diferentes aspectos, qué nos es importante de eso y qué no queremos repetir en nuestras familias, nos conducirá a saber lo que queremos transmitir a nuestros hijos de manera consciente y congruente.
El crear un ambiente de confianza en el que se pueda hablar abiertamente sobre todo tema relacionado con la vida y con su sexualidad de forma natural desde las primeras etapas (primera infancia), llevará a que nuestros hijos vayan integrando esa información y formación permitiendo, durante el proceso, que puedan estructurar un esquema corporal completo, incluyendo sus genitales, al percibir su cuerpo y su sexualidad como adecuados, los harán suyos fácilmente logrando una buena autoestima y autoconcepto que los llevará a establecer relaciones afectivas sanas y a la toma de decisiones conscientes e inteligentes siendo esta una plataforma sólida para el desarrollo de actitudes positivas ante esta y ante la vida misma y los harán sentirse seguros, libres y contentos de saber lo que son.
La educación de sexualidad debe se por lo tanto:
INTEGRAL; es parte de la vida de una persona, ni más ni menos importante.
INDIVIDUAL; cada uno de nosotros tenemos nuestro propio desarrollo y podemos reaccionar ante un mismo hecho de manera diferente.
PROGRESIVA; es un proceso, si un niño conoce el origen de los bebes, más adelante querrá saber de dónde salen.
CONTINUA; de acuerdo al desarrollo psicosexual de cada persona.
COMPLETA; es importante asegurarnos que tienen toda la información que requieren hasta el momento y que quedó claro el tema.
ACTIVA; no esperar que los que los hijos tengan dudas, es responsabilidad de nosotros como padres invitarlos a platicar sobre el tema.
EQUITATIVA; tanto hombres como mujeres tenemos derecho a recibir la información de manera optima.
Es importante tener en cuenta 6 puntos básicos:
- Decir siempre la verdad.
- Hablar a cuenta gotas, es decir, de acuerdo a su curiosidad, conocimientos previos para que tenga sobre el tema y según la edad.
- Llamar a las cosas por su nombre por ejemplo: el nombre correcto de las partes del cuerpo, pues evita confusión sobre el tema.
- Si nos damos cuenta que quieren hablar del tema facilitarles el camino con alguna pregunta por ejemplo: “Tu tía esta embarazada ¿Sabes que quiere decir eso?
- Relacionar el tema con el amor, como algo que implica estimación, respeto, cuidado, responsabilidad y generosidad.
LO MAS IMPORTANTE ES LA ACTITUD QUE TENGAS AL HABLAR, el tono de voz, la seguridad, en la información, la tranquilidad y el cariño e interés al hacerlo.
Una conversación para cada edad
Como mencioné, es un proceso continuo y que se inicia desde las primeras etapas de la vida y para cada etapa hay ciertos temas según el desarrollo y madurez de cada niño.
Del nacimiento a los 2 años: De los cuidados el contacto físico y el amor, el niño va aprendiendo que esto es equivalente al afecto y que las personas que lo aman están ligadas a él por lazos familiares y sociales estables, de estas experiencias aprendemos que el contacto físico no solo comunica afecto sino que lo aumenta y que este crece cuando la relación es estable y permanente.
A los 2 o 3 años: Comienzan a conocer y a explorar su cuerpo, como padres ayudarlos a que lo conozcan nombrando las partes del cuerpo por su nombre a la hora del baño y de vestirse, se puede hacer con alguna canción o al jugar a las muñecas, con un rompecabezas, etc.
De 3 a 5 años: Empieza a conocer su cuerpo y ver las diferencias entre los niños y niñas… y comienzan las preguntas ¿Por qué mi hermano tiene pene y yo no?
De los 5 a los 8 años: Empiezan a ampliar horizontes, quieren aprender otras cosas, nuevas formas de pensar, empiezan a descubrir su masculinidad y feminidad. Preguntas comunes en esta etapa: ¿Qué es sexo? ¿Cómo llega el espermatozoide a la mamá?
Entre 9 y 12 años: Etapa de “preparación” para la adolescencia, empiezan a preocuparse más por su cuerpo y el aspecto físico, es muy probable que el tema haya sido tratado en la escuela o comentado con algún compañero, a veces tienen conceptos erróneos y es importante aclararlos introduciéndolo como algo natural, por ejemplo: Hablando sobre los cambios en su cuerpo.
De los 13 a los 18, adolescencia: La sexualidad se vuelve un aspecto preocupante para la mayoría de los padres, pues los hijos ya no son unos niños y van a vivir y enfrentar situaciones nuevas y diferentes. Es en esta etapa donde se refleja la relación que se ha mantenido entre padres e hijos. El dialogo abierto y continuo, así los jóvenes recurrirán a ellos en caso de que necesiten apoyo y ayuda.
Hay que recordar que….
“Si como padres nos atrevemos a enseñar,
debemos continuar aprendiendo“
Psic. Marysol Pérez Martín
Hipnoterapeuta Ericksoniana
Psicóloga, Terapeuta Familiar y de Pareja
Psicoterapeuta Psicoanalítica.
Tanatóloga.